Modelos pedagógicos y formación docente

Un libro publicado es la epifanía de un trayecto secreto, de una pesquisa interior, de una senda silenciosa, inquieta y divagante que asoma, finalmente, trazada en palabras y párrafos, en ideas y conexiones, en apartados y capítulos. Mas que una tarea es la perseverancia y tenacidad de un itinerario, la consecuencia de una opción. Diría más aún: tener en las manos esa frágil criatura de papel y tinta (todavía la impresión en físico contiene una magia inigualable) confirma que un espíritu alerta se abre camino de manera insospechada.

Y aunque este es mi segundo libro, la sensación de alegría, el sentimiento de novedad permanece y se reaviva. En particular, este nuevo se refiere a los modelos pedagógicos y la formación docente. Sean los interrogantes que siguen la mejor presentación de esta renovada inquietud por la educación y los educadores.

¿Los educadores podemos diferenciar con precisión modelo, escuela, enfoque, perspectiva o marco  en el ámbito de la educación? Es más: ¿en qué modelo, escuela, enfoque, perspectiva o marco  se inscribe nuestro hacer profesional? O ¿sobre qué fundamentos  axiológicos, teóricos y metodológicos reposan  las prácticas que aplicamos regularmente los  docentes en nuestras clases?, ¿qué idea de humanidad, sociedad, conocimiento y aprendizaje subyacen en el fondo de esas prácticas de enseñanza? Y en similar condición:  ¿cuándo enseñamos, qué enseñamos, cómo lo enseñamos y para qué lo enseñamos?, ¿estamos más allá de los grandes pedagogos de la historia? Una inquietud de cierre: ¿los criterios y  prácticas en los que se enmarca nuestro  quehacer profesional pueden prescindir de modelos pedagógicos?

Los anteriores interrogantes y otros tantos son propios de todo educador y como parece ser que en el escenario educativo reinan en muchos casos la generalidad, las vaguedades y hasta el activismo mecánico, resulta indispensable, pues,  hacer una pausa y pensar, sopesar lo que hacemos, en qué tradición educativa lo hacemos y cómo podemos hacerlo mejor. Para ello es este libro de Apuntes de clase: una guía, una ruta, un abanico de reflexiones, perspectivas teóricas y síntesis metodológicas sobre los Modelos pedagógicos y las Escuelas educativas de los cuales podamos servirnos los maestros  en ejercicio y en formación para forjar una educación con mayor pertinencia.

A la Universidad de La Salle y a su Facultad de Ciencias de la educación  mi gratitud por el apoyo brindado.

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