(Fotografía: Emil Cioran revisando un ensayo).
Rodolfo Alberto López Díaz.
«La lectura hace al hombre completo; la conversación lo hace ágil, el escribir lo hace preciso». Francis Bacon.
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La escritura es un trabajo que requiere pasión, disciplina y creatividad. El texto escrito, consecuencia de aquéllas, conjuga en su arquitectura claridad, organización, proposición y seducción. La escritura, como todo oficio, tiene ciertas estrategias, secretos o pautas para llegar de mejor manera a puerto. Sean los que siguen, algunos posibles secretos ahora expuestos para culminar un buen escrito. Iniciemos con la planeación y el flujo escritural.
1o.
Lo más importante es qué se quiere decir y esto se debe precisar en una idea. Decirlo oralmente varias veces y luego condensarlo en una frase clara, nítida, cortante. Aquí ya estará el germen de lo que se desarrollará paso a paso posteriormente pues un texto es eso: una idea en onda, una imagen en expansión.
2o.
A la frase anteriormente elaborada, al menos inferirle tema, idea-eje e ideas de apoyo y a éstos, darles un orden. Fijémonos que de una frase afortunada por su rigor y hondura puede salir todo el esquema del posible escrito. La escritura es espiral.
3o.
A partir de la idea o frase fundacional, ahora el esquema: cuál será la afirmación central (¿tesis? ¿Será la misma idea o frase fundacional?), cuáles las ideas-ejes y cuáles las ideas de apoyo de cada idea-eje. Volvamos a revisar, a reordenar las jerarquías, a pensar los vínculos (de oposición, consecuencia…) entre idea o frase fundacional-ideas ejes-ideas de apoyo. ¿Tienen sentido porque se corresponden? ¿Las últimas se derivan de las primeras? El oficio de escritor es una artesanía de visión (el conjunto) mas minucia (las partes).
4o.
Revisemos de nuevo pues esto es determinante. Volvamos al conjunto: el esquema. Se trata de observarlo con agudeza y crítica para que sea un todo coherente en el que sus partes tengan la relación entre ellas y el todo. Para esto habrá que mirar desde arriba y desde abajo; un escritor es ingeniero y maestro de obra. Un texto es universo perfectamente dispuesto desde el todo y las partes. Sinfonía y pentagrama.
5o.
Ahora tomar distancia. Dejar por un tiempo el esquema e ir a las fuentes de apoyo. Consultar autores y textos fundamentales pero desde la perspectiva que mi esquema solicita (y no al contrario). Por tanto no es ir a leer por leer, sino leer con intención, con directriz. Indagar fuentes que me permitan alimentar, nutrir, precisar mi esquema. Aquí los subrayados, glosas y toma de notas serán útiles, indispensables para hacer la labor más efectiva. Escribir es saber servirse de otras voces.
6o.
Ya volver al esquema pero con un capital intelectual sólido. Las fuentes indagadas permitirán darle cuerpo más robusto, jerarquía más precisa, alimento más nutritivo al esquema propio. Será, entonces, el momento para cotejar el esquema personal con las lecturas realizadas y fijar, dejar un esquema “último” que, ahora sí, permita iniciar el viaje. Escribir es una polifonía pero quien dirige la orquesta es la propia voz.
7o.
Sobreviene el abismo de la página en blanco. Siguiente paso: escribir el primer párrafo, ojala partiendo de la idea o frase fundacional y de manera explícita al comienzo, para no perdernos. Después explicarla, o darle una etimología que la distinga, o situarla en un contexto o enfrentarla a una problemática… Un consejo: subrayar la frase o idea eje para que todo el tiempo nos ilumine, para que no la perdamos de vista en los subsiguientes párrafos. Escribir es desenredar, paso a paso, párrafo a párrafo, un solo hilo; de no hacerlo, nos podremos perder en el laberinto.
8o.
Seguimos destejiendo nuestro pensamiento. Pasamos al segundo párrafo. Entonces el esquema que habíamos hecho deberá estar al lado, guiando, a la manera de Virgilio, nuestro sendero hasta advertir las estrellas. Este segundo párrafo será consecuencia del anterior: ahora qué idea viene, qué conector requerimos. Sólo con la paciencia del tejedor podremos concatenar –eso, concatenar: encadenar, enlazar, relacionar, conectar, vincular- cada párrafo con el anterior. De no enfocar la mente, las ideas y los conectores en esta secuencialidad de minucia, perderemos el rumbo. Escribir es mantener la mirada en el faro (esquema) y asegurar que un remo va en armonía con el otro (párrafos).
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Perfecto… Un excelente menú para la didáctica de la escritura en cualquier contexto educativo. Celebro los textos que son significativos para el docente, el alumno u otro.
Gracias y de eso se trata: de apoyar los procesos de escritura en el aula.