El marco de enseñanza para la comprensión de Harvard (2)

Rodolfo Alberto López Díaz.

 

Han sido ya varios los años transitando por el Marco de Enseñanza para la Comprensión, Proyecto “Zero” de la Universidad de Harvard, y con cada nueva investigación que surge de ella, con cada nueva experiencia  que acompaño  y con cada reflexión sobre mis propias prácticas docentes y de investigación, más la encuentro pertinente para los ciudadanos de este siglo.

 

Por lo anterior, presento en varias entregas algunas reflexiones en torno a este Marco educativo. Esta es la entrega 2.

Respecto al docente que trabaja con EpC

 

  1. Sea posiblemente la forma como fuimos educados la principal marca que nos determina en tanto educadores. En tal sentido, debemos, ante todo, hacer un “ajuste de cuentas” con nuestra propia tradición de estudiantes antes de pensar qué queremos enseñar.

  1. Si los ejes de enseñanza en la llamada “educación tradicional” son los planes temáticos de estudio, la cátedra y la instrucción, los de la EpC son las grandes preguntas, los procesos de pensamiento, la creatividad, los problemas trasversales y las relaciones sustantivas entre vida intelectual y  vida personal y social.

  1. Por lo anterior, un educador que se mueve en la EpC parte de los temas y asuntos nucleares de su disciplina hacia el desarrollo de las habilidades que la sociedad actual demanda en las nuevas generaciones: habilidades de comunicación, de análisis, de ejecución y de creatividad. Dicho de otra manera,  el educador en EpC se enfoca en apoyar el desarrollo de habilidades en los niños, niñas  y jóvenes más que en la transmisión de contenidos.

  1. Un docente que desarrolla EpC  busca a través de todos los ambientes que estén a su alcance,  que lo niños y jóvenes desarrollen habilidades de comunicación, de análisis, de ejecución y de creación. Así, el docente, en esta perspectiva educativa,  más que ser el centro viene a ser el orientador; más que el dispensador de conocimientos, el animador de comprensiones profundas.

  1. Un docente en EpC acude a todas las formas posibles para generar inquietud, reflexión. Este maestro no se conforma con lo ya dado o lo mismo de siempre; su camino es la indagación en el aula. Él tiene algunas certezas pero por sobre todo  lo mueven las incertidumbres.

  1. Un docente en EpC acude con mayor anuencia a procesos de pensamiento de tipo abductivo. Los detalles, las huellas, los indicios, la manera de observar y pensar se constituyen en su mayor didáctica; lo que lo hace un profesional más cercano a las incertidumbres que a las seguridades.

  1. Este educador es un investigador. Cada sesión, cada pregunta, respuesta, hipótesis, actividad o producto de sus estudiantes, lo animan a generar más pesquisas. Por lo mismo, su clase es ante todo un laboratorio más que un museo. Entonces, el aula será apenas uno de posibles lugares de la comprensión. A la par de ella, estarán los descansos, la vida social de la ciudad, las reuniones de colegas, la vida intelectual de su disciplina y las investigaciones más recientes sobre educación.

  1. En consonancia con lo anterior, un educador motivado en la EpC tiene en mente siempre un proyecto educativo de investigación sobre el cual trabajará continuamente.

  1. Un educador en EpC activa con regularidad su pensamiento relacional. Esto es como aquello; aquello puede  estar con relación con eso otro. Así, su mente se asemeja a la del  astrónomo.

  1. Posiblemente sean estas tres preguntas una constante en quien educa en EpC: ¿qué observas?, ¿qué piensas de lo que observas?,  ¿qué evidencias tienes de lo que piensas?

  1. A la par de promover cotidianamente ciertos movimientos de pensamiento muy cercanos a la EpC (observar, describir, analizar, relacionar, crear, argumentar), el docente promueve la diversidad en el aprendizaje. Cada clase tendrá una perspectiva diferente, una piel renovada. Al Proyecto “Zero” le son especialmente familiares las hipótesis, las preguntas, las salidas de campo, los video-foros, los debates respecto a  acontecimientos de la vida nacional y mundial, las grandes discusiones de investigadores de talla internacional, la socializaciones de distintas fuentes bibliográficas, el trabajo colaborativo, los talleres  o las mesas redondas. Sin subvalorar la clase magistral, aquéllas son más indispensables en aras de hacer visible el pensamiento de los estudiantes.

  1. Un ambiente de aula propenso a la comprensión es altamente modelador. Es decir que las producciones de grandes pensadores, trabajos del mismo docente y sobre todo producciones de los estudiantes gravitan y enriquecen el salón de clase. Viendo se aprende; viendo a quienes mejor lo hacen se aprende más pero por sobre todo analizando lo propio (metacognición) es como más se fortalece la comprensión.

  1. La comprensión no es cerrada, es un proceso educativo complejo (sistémico) y abierto, lo cual invita a que sean todos los espacios de la institución escolar y la comunidad en pleno (incluidos padres de familia y personas de la división administrativa) los que  promuevan la comprensión.

  1. Al ser de carácter reflexiva y abierta, la comprensión invita a pensar y proponer cada día algo diferente, algo que rete al conocimiento y que despierte y sacuda al pensamiento. Por lo mismo, las artes, la literatura, la música, el buen cine, ciertos videos o imágenes debidamente seleccionados, serán parte sustantiva de un buen menú para la mejor y mayor comprensión posible en todas las áreas del conocimiento.

2 Comentarios

  1. Excelentes 14 puntos… Los pondré en práctica para mis maestros en el CGB. También he compartido este Blog en el Blog del Colegio para que los maestros se enriquezcan con tus aportes. Gracias por estas didácticas.

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