Rodolfo Alberto López Díaz.
La reseña es una tipología textual de carácter informativo y crítico que presenta los aspectos básicos de un texto y los evalúa. En tal sentido, es diferente al resumen, que se limita a recapitular, y del ensayo, que presenta y desarrolla una tesis. Por lo anterior, una reseña, para lo aquí descrito, es entendida como un discurso escrito que orienta e informa a un lector sobre un texto determinado sentando un punto de vista sobre el mismo.
De manera frecuente encontramos reseñas en revistas y periódicos pero para el espacio académico es una habilidad indispensable en tanto permite identificar información esencial, jerarquizarla, analizarla y darle un juicio de valor. Estos procesos, asumidos muchas veces como “obvios” y “ya dados” por los docentes, resultan ser en verdad un reto para estudiantes de diferentes niveles, intereses y condiciones. Escribir una reseña es, pues, una actividad que requiere preparación, acompañamiento y adecuada modelación. En pocas palabras, una reseña da cuenta detallada de los aspectos nucleares de un texto y expone el sentido que éste tiene para el reseñista.
Al menos los siguientes son algunos aspectos mínimos que considero deben estar presentes en una reseña.
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Indagación sobre el autor y su obra. Antes o después de la lectura detenida del texto, es necesario indagar quién es el autor, qué obras ha escrito, en qué escuela de pensamiento o estética está inscrito y a qué ideología pertenece, el contexto en el que se da la obra y las publicaciones que ha tenido el texto en mención. Esta labor de investigación textual permite tener una visión de conjunto sobre lo que después serán los detalles o las partes del todo.
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Lectura completa y detallada del texto que se reseñará. Esto quiere decir que la base de una reseña es una muy completa lectura de un texto, en la cual se precisan las ideas ejes del texto y la arquitectura o forma como fue elaborado. Sin una lectura minuciosa del texto, la reseña resultará cercana al resumen y perderá su efecto. Por tanto, hacerse a herramientas tales como el subrayado y las glosas permitirán dar buen inicio al ejercicio; no olvidemos que se subrayan sólo las ideas básicas y que las glosas son comentarios a pie de página o al frente de un párrafo sobre algún elemento que nos llama la atención.
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Esquema de las ideas y arquitectura del texto leído. Una vez concluida la lectura y, ojala la relectura del texto motivo de la reseña, es aconsejable elaborar con base en los subrayados y glosas un esquema del texto en el que se identifiquen y ordenen su tema, tesis, argumentos, conclusiones y la manera como el autor desarrolló su escritura. Tal esquema brindará un faro significativo al momento de elaborar la reseña.
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Ya propiamente al momento de la escritura de la reseña, es aconsejable iniciar el primer párrafo presentando la vida y obra del autor e indicando su importancia en el escenario temático al cual se refiere el texto reseñado. Este será un párrafo de ubicación que permitirá informar al lector –objetivo del reseñista- sobre la importancia del documento reseñado. Datos tales como nacionalidad, fecha de nacimiento o de muerte, obras cardinales y ediciones del texto deben estar explícitos en este párrafo.
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En el segundo párrafo es recomendable indicar el tema y la tesis o planteamiento central del texto. Así se entrará de lleno en el meollo de la reseña y el lector quedará enterado sobre qué es lo que en esencia plantea el autor; la línea directriz de su escrito. No está de más indicar que el tema es el asunto general sobre el cual gravita un texto, y, la tesis, la postura explícita o implícita sobre la que se fundamente tal texto.
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En los siguientes dos o tres párrafos se presentan las ideas ejes, argumentos y/o grandes desarrollos temáticos de la obra. Es decir, con base en el tema y la tesis, se enuncia qué se dice, qué se argumenta, qué ideas gruesas se desarrollan. Esta parte permitirá ir de lo más general a lo más particular; algo así como mostrar las grandes ramas del árbol, las principales bifurcaciones de la raíz.
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Un párrafo siguiente dará cuenta de cómo está escrito el texto. El tipo de lenguaje que se utiliza, cómo se organizan las grandes secciones o apartados del texto y cómo se concluye. En este apartado no se hablará de las ideas en sí sino de la arquitectura, lógica de composición o, más llanamente, del estilo utilizado en el texto reseñado.
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El párrafo o los dos párrafos finales serán el momento para que el reseñista, luego de haber presentado en detalle el texto, siente su posición, enuncie su valoración crítica del texto: por qué considera pertinente, adecuado, suficiente, vacío, incoherente o incompleto el texto demostrando con suficiencia su perspectiva crítica.
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No dejemos de lado, finalmente, que una reseña es una escritura de síntesis (entre las dos y las cuatro páginas) y de valoración, por lo cual el tono debe ser preciso y motivador para promover la lectura, sin dejar de lado, por supuesto, la perspectiva crítica. En tal sentido y enmarcada en una educación de la escritura, la reseña está entre el resumen y el ensayo y moviliza de manera privilegiada procesos de pensamiento como la recapitulación, la jerarquización y la valoración.
Me ha sido de gran utilidad este texto, realizar un esquema u organización de ideas es el mejor sendero para iniciar un escrito.
Muchas gracias.
Me alegro Katherin.
qUÉ BIEN CATHERINE Y GRACIAS POR EL COMENTARIO.
A la luz de este material, la realización de la reseña resultó lógica, coherente y mucho más fácil. Gracias
mE ALEGRO, UN ABRAZO.
gracias Carol y me alegro.