Todo el mundo es aún una América por descubrir. Las palabras más prometedoras que se han escrito nunca en los mapas del conocimiento humano son «terra incognita», territorio desconocido.
Boorstin.
El caminante sobre el mar de nubes. 1818. Caspar David Friedrich.
Asumamos que el mundo, tanto interior como exterior, es un territorio desconocido. Asumamos que la vida es una gran incógnita: geografía toda por indagar y recorrer. Sólo tenemos de ella el instante, el aquí y el ahora. El tiempo, esa gran metáfora del espíritu humano, es apenas y en realidad, el instante presente. Pasado y futuro son asunto de la representación; el pasado, desde la memoria; el futuro, desde la imaginación y el deseo.
En igual relación asumamos que el acto de la lectura es como la vida: existe un explorador y una topografía desconocida. El explorador es el lector; la topografía misteriosa, el libro, el texto puesto allí. Con esta misma analogía, podemos entonces aventurarnos a afirmar que el acto de la lectura es, en esencia, un acto de exploración. Y un explorador, sea de la índole que sea, tiene a su haber unas condiciones comunes: asume la incertidumbre, se aventura por tierras incógnitas, describe los nuevos territorios y, finalmente, deja alguna noticia o relación de su itinerario.
Veamos estas cuatro condiciones propias del explorador vertidas en el acto lector.
1.La lectura como incertidumbre. Antes de llegar a América, Colón anhelaba nuevas rutas, otros destinos, nuevas formas de llegar a las Indias. Darwin presentía que había algo más que el creacionismo antes de hallar su teoría del evolucionismo. Freud intuía que no todo lo humano estaba puesto en la exterioridad; que había celdas y zonas íntimas de la vida humana totalmente inexploradas y aún oscuras para la ciencia. Todo explorador, pues, anhela antes de lanzarse a los mares. Como explorador, el lector imagina antes de abordar la obra. No se sabe mucho de ella, se tienen algunas noticias de su existencia, pero ella en este momento apenas es un referente, un objeto extraño, desconocido, cifrado y deseado no tanto por él mismo como por algo que está más allá de su textualidad: una pregunta que ronda, un problema que incomoda, una tarea que se debe cumplir, un amigo que comenta, un docente que cita, una vitrina que atrae. Algo anterior a la obra misma nos impele hacia ella; una circunstancia anodina marca la ruta hacia el encuentro. Ya sea con vientos favorables o con tempestad, el hecho es que existe un movimiento interior, único, tachonado de vaguedades en donde ante todo la historia personal y el juego de azares prestan su escenario a manera de preámbulo. Toda lectura, en su inicio, está enmarcada por la perplejidad y el titubeo entre lo que se espera, lo que se desea y lo que efectivamente arrojará el encuentro y, dicha antelación determinará, en gran parte, el recorrido que se asuma. Entre mayor sea el apetito personal más será el disfrute de la lectura; recordemos que más que el tesoro hallado son los impulsos y las pesquisas interiores las que guían el recorrido del explorador.
2.Aventurarse por tierras incógnitas. Todo lector es un viajero, un ladrón de tesoros ajenos. El libro, la voz de otro, la raíz de otro, la casa de un desconocido. Por lo mismo, la geografía a la que se lanza el lector es siempre un territorio ignoto al que habrá que arrojarse para conocer; el espíritu aventurero efectivamente determinará los alcances de la exploración en la tierra forastera. La idea será, entonces, dejarse llevar por la novedad.
En esta condición ser lector implica, esencialmente, ser aprendiz: la admiración, la interrogación, la expectativa, marcarán el sendero del lector. Quien lee como explorador asume que su misma experiencia y conocimiento son mutables; que la mirada y la vivencia de otro bien vale la pena observarla y escucharla atentamente. Hay que dejarse habitar por lo desconocido; no aferrarse a los propios puertos y mapas pues en los nuevos pueden hallarse islas y continentes inéditos pero sólo para quien mira con atención, para quien expande su horizonte, para quien deja su alma en vilo y se dispone, con ánimo abierto, a lo que el periplo le pueda deparar. Quien no sale de sí mismo, esto es, quien no suelta las amarras, quien se aferra a sus bitácoras particulares, poco le podrá ofrecer la nueva Ítaca, así en ella esté la biblioteca de Alejandría. En otras palabras, leer como explorador es ver y observar atentamente la diferencia. La otredad propia del acto lector invita a una suerte de extrañamiento sobre lo conocido, a una duda sobre lo ya entendido. Y no es quemar las naves, abdicar de la tradición; en absoluto. Se trata, más bien, de desnudarse intencionadamente por el momento de la lectura y sentir la piel de nuevo, de nuevo los contactos; de nuevo el sol, la marea y la brisa pues el horizonte es infinito.
Leer como explorador quiere decir pasar de ser el centro a ser espectador; de ser protagonista a oidor; de juez a público expectante. El cetro y la corona, en este momento, son de otro. Las sospechas que se van dando, las preguntas que surgen, animan el viaje y serán motivo, en el siguiente paso o condición, de verificación, pero por ahora se deberá apenas ser arrendatario más que propietario del conocimiento.
3.Describir los nuevos territorios. Como todo explorador, el lector llevará, además de una mirada nueva y abierta, una serie de elementos para describir las nuevas tierras: libretas, diario, lápices… Se trata, en suma, de hacer acopio de los nuevos climas, fronteras, costumbres, vestidos, tradiciones, ceremonias, lenguas… Nada deberá quedar virgen; todo deberá ser escuchado, observado, anotado. Como cazador furtivo, el lector conquistará los nuevos tesoros, incluso aquellos que a primera vista puedan parecer baratijas.
En esta condición ser lector explorador quiere decir ser un etnógrafo atento. Se estará vigilante a los signos que saltan, a las páginas que discurren, a las ideas que emergen, a los conceptos que deambulan, a los personajes que giran en escena. En tanto explorador y etnógrafo, el lector asumirá la minucia, pues se está en un país diferente y todo puede en él puede ser significativo. Ya después habrá momento para las distinciones, las agrupaciones y las jerarquías pero por ahora la mirada, el gusto y las ansias serán las del coleccionista: recoger, acumular, almacenar toda la información. A la manera de un copista, de un notario o de un escriba, el lector en este punto observará cada parte con atención: Colón llevaba su Diario de a bordo, Darwin coleccionaba plantas y animales, Freud recogía voces.
4. Dejar noticia. Una vez recorrido el pueblo, caminado los senderos –antes desconocidos- y dialogado con los lugareños; una vez habitada la novedad, ahora se trata de que el explorador –a la manera de Odiseo-, ya en distancia y posiblemente de vuelta en su ciudad, retome y reconstruya las notas, las experiencias, las aventuras. Ahora el viaje es hacia dentro.
El lector que con pausa ha podido dejarse poblar de las nuevas fronteras, hará una especie de ajuste de cuentas, de balance de la travesía, de recuento del peregrinaje. Si durante horas, días o meses, con augusta paciencia fue sólo oídos y mirada, ahora será sospecha y relato. Todo el paisaje recorrido franqueará de nuevo ante su experiencia, ante su propia historia, ante su tradición y, como el Fénix, resurgirá de las cenizas, encontrará su voz, eso sí, renovada, fortalecida, animada y remozada por las tierras transitadas. Su piel ya no será la misma, tendrá un cierto matiz, una cierta coloración que dará cuenta de su éxodo, del desierto y el maná.
Sabemos de los primeros días de América en occidente no tanto por Colón como por sus cartas. Conocemos de la vida más por El origen de las especies por selección natural que por Darwin, ya anécdota y polvo; hallamos en La interpretación de los sueños más pistas para comprender esas regiones oscuras de nuestra vida que las sesiones y sesiones que Freud dedicó a sus pacientes. Como ellos, el lector es relator, contador de historias, pues toda gran aventura tendrá como eco una gran narración.
Ese será el mejor momento para volver a las notas, a las observaciones, a las etnografías hechas en campo. Corresponde la fase –ahora sí- para hacer de manera atenta, crítica y creativa, las distinciones, las agrupaciones, las jerarquías. Es el tiempo de hacer los balances: qué pasó, qué fue inédito y maravilloso; qué repetido y común. Qué se halló y qué faltó. Todo esto permitirá entregar a los otros el testimonio vivo pues un explorador es eso: un testigo… “Yo estuve allí”, ”Yo viví eso”, “Hice parte de aquello”. Leer es atestiguar un viaje, lo cual supone el ejercicio obligado de la escritura, no sólo por memoria sino por una cierta forma de «mensajería», pues cuando le refiero a otro mi viaje le permito abrir su horizonte, expandir sus sueños, agrandar sus alas. Quien lee y narra hace de guía para el viaje del otro.
Docente universitario, investigador y ensayista. Áreas de énfasis: Lecturas y escrituras, Educación para la comprensión y Modelos educativos. Asesor y consultor en Enseñanza para la Comprensión y en Didácticas para el desarrollo del pensamiento crítico y la educación ética.
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120 Comentarios
Me parecía estar ante un título que sencillamente despertaba mi interés, quizás por mi gusto por la lectura, porque ha sido compañera de una u otra forma en mi vida, pero no sabía con lo que me encontraría. Entonces afiné el oído y me dispuse a escuchar la voz de quien sabe de lo que escribe, cuyas fibras más íntimas han sido tocadas por los libros, de quien luego de ser explorador se ha convertido en guía, y, así fue, me condujo por el texto para hablarme de la incertidumbre, la aventura, la novedad y la noticia que implica el acto de leer. Qué agradable sentirse así, exploradora de nuevos territorios, de nuevas palabras, nuevos discursos, nuevos horizontes. Gracias profesor, por compartirnos este texto.
Muy interesante el texto. Es una invitación muy especial a sumergirnos en el maravilloso mundo de la lectura con una mirada diferente, en calidad de exploradores y, por tanto, con todo lo que ello conlleva: incertidumbre, incógnitas, la posibilidad de encontrar nuevos territorios y dejar noticia. ¡Muchas gracias!
Al igual que tus reseñas y escritos me encanta tu clase y la manera cómo nos contagias esa alegría y descubrir nuevos mundo en los libros. Mil Gracias!!! CNath.
Me parecía estar ante un título que sencillamente despertaba mi interés, quizás por mi gusto por la lectura, porque ha sido compañera de una u otra forma en mi vida, pero no sabía con lo que me encontraría. Entonces afiné el oído y me dispuse a escuchar la voz de quien sabe de lo que escribe, cuyas fibras más íntimas han sido tocadas por los libros, de quien luego de ser explorador se ha convertido en guía, y, así fue, me condujo por el texto para hablarme de la incertidumbre, la aventura, la novedad y la noticia que implica el acto de leer. Qué agradable sentirse así, exploradora de nuevos territorios, de nuevas palabras, nuevos discursos, nuevos horizontes. Gracias profesor, por compartirnos este texto.
Clara gracias por el comentario. Muy buen texto, con ideas interesantes y bien escrito.
Gracias Clara por tu comentario. La idea sustantiva de la educación, es despertar y avivar el espíritu de la lectura.
Muy interesante el texto. Es una invitación muy especial a sumergirnos en el maravilloso mundo de la lectura con una mirada diferente, en calidad de exploradores y, por tanto, con todo lo que ello conlleva: incertidumbre, incógnitas, la posibilidad de encontrar nuevos territorios y dejar noticia. ¡Muchas gracias!
Gracias a ti James por el comentario. Espero que mi escrito te sea de provecho en todos los ámbitos en donde oficies como explorador de textos.
Gracias por tu comentario James. Espero que ésta y otras lecturas del Blog te brinden luces en tu proceso formativo como docente.
Al igual que tus reseñas y escritos me encanta tu clase y la manera cómo nos contagias esa alegría y descubrir nuevos mundo en los libros. Mil Gracias!!! CNath.
Gracias a ti por el comentario
Gracias por el comentario y la lectura del Blog.
Gracias Carlosd Alberto por tus comentarios. Espero que las reflexiones de clase y del blog se sirvan en la práctica profesional.
gracias Carlo Alberto por tus amables comentarios y te deseo lo mejor en tu proceso formativo.