Bien podemos – y debemos – preguntarnos por qué optar por la comprensión como una perspectiva de trabajo educativo. Creo que la respuesta está, precisamente, en el título que encabeza este texto: porque se requiere, cada vez con mayor ahínco, comprender para enseñar y enseñar para comprender… O dicho de otra manera: vivir en la comprensión.
Veamos.
El siglo XXI es un período histórico caracterizado por la globalización, el uso de herramientas tecnológicas digitales, el trabajo en equipo, la información desmedida y agobiante, la capacidad para el cambio constante y la necesidad cada vez más creciente de autonomía y gestión de proyectos interdisciplinarios. En otras palabras, las nuevas generaciones – los niños, niñas y jóvenes con los que departimos a diario – requieren de otras habilidades; urgen darle otro uso al conocimiento. Por estas razones, precisamente, una perspectiva de formación humana diferente, más abierta, integradora, creativa y problémica… Esto es, precisamente, una educación afincada en la comprensión.
Bajo esta consideración, la educación se torna en un horizonte de sentido pertinente, consciente y transformador para el hombre y su sociedad. Sin comprensión –la cual entiendo como una capacidad crítica, creativa y ética dada al conocimiento- la tradición sería un verdugo, el presente un azar confuso y el futuro una banalidad; sin la comprensión, el hombre mismo carecería de perspectiva, pues comprender es dotar de sentido a lo dado. Una educación con perspectiva de comprensión viene a ser, entonces, una mediación significativa y retadora para aliarse de nuevo con la existencia. Ya no basta con poseer un cúmulo amplio de datos o de repetir discursos de un texto o de un docente; se trata, más bien, de comprender qué sentido tiene la vida, de entender sus relaciones y entramados y de interactuar propositivamente con ella. Nunca antes como ahora se ha hecho tan necesario para la continuidad de la especie y del planeta encontrar las razones hondas de la existencia, del equilibrio, de la convivencia y de la justicia. Por todo esto es que abogamos por una enseñanza que pregunte, que cuestione, que aborde y enfrente diferentes interpretaciones sobre los hechos y las ideas. Un docente y un estudiante que no entiendan las razones de su ser y de su quehacer no pueden ser ciudadanos completos.
Si el maestro se cuestiona las razones epistemológicas, metodológicas, históricas, políticas, pedagógicas y éticas de su profesión, podrá brindar mejores herramientas a un estudiante que pregunta, indaga, relaciona, propone, aplica y transforma.
Enseñar desde la comprensión, así, es un re-aprender, un re-pensar las propias razones y acciones, un caminar haciendo el camino. Nada más acertado para las nuevas generaciones que comprender, en conciencia y a profundidad, valores, ideas y hechos sustantivos para el propio proyecto personal y social de vida. El siglo XXI y los venideros, demandan de nuestra parte esta conciencia y actitud vigilantes.
Para nosotros los maestros el reto es uno en esencia: sólo puedo enseñar lo que comprendo. Para las nuevas generaciones, el imperativo también uno: puedo vivir mejor si comprendo mejor. Para unos y otros, la comprensión – en su mayor sentido – es una de las mejores formas de vivir más humanamente. Tal vez la gran megacrisis del siglo XX fue que conocimos mucho pero comprendimos muy poco. La respuesta del siglo XXI puede ser ésta: comprender más integralmente y darle uso creativo y ético al conocimiento.
Quiero decir que no se trata sólo de enseñar desde una cierta metodología o de acuñar y repetir unos ciertos términos; quiero decir, y me gusta pensar, que de lo que en realidad se trata es de hacer de la comprensión una forma de vida. Creo que hoy, más que nunca y especialmente para Colombia, las palabras de Gabriel García Márquez cobran toda su magnitud y nos emplazan a hacer de la comprensión una manera de vivir, de creer en que es dable “Una nueva y arrasadora utopía de la vida, donde nadie pueda decidir por otros hasta la forma de morir, donde de veras sea cierto el amor y sea posible la felicidad, y donde las estirpes condenadas a cien años de soledad tengan por fin y para siempre una segunda oportunidad sobre la tierra”.
Docente universitario, investigador y ensayista. Áreas de énfasis: Lecturas y escrituras, Educación para la comprensión y Modelos educativos. Asesor y consultor en Enseñanza para la Comprensión y en Didácticas para el desarrollo del pensamiento crítico y la educación ética.
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2 Comentarios
Que este blog sea para encontrarnos en un tema común : educar para la comprensión … Para lo significativo y este aquí y ahora tan importante en la era de la inteligencia! Gracias por la oportunidad de abrir este espacio.
Que este blog sea para encontrarnos en un tema común : educar para la comprensión … Para lo significativo y este aquí y ahora tan importante en la era de la inteligencia! Gracias por la oportunidad de abrir este espacio.
Gracias por tu comentario. Este espacio propone repensarnos y repensar la educación desde una mirada más crítica, creativa y ética.