Comprender para enseñar y enseñar para comprender… o vivir la comprensión

 

Rodolfo Alberto López Díaz

EdwinHarris

La lección, 1889. Edwin Harris.

Bien podemos – y debemos – preguntarnos por qué optar por la comprensión como una perspectiva de trabajo educativo. Creo que la respuesta está, precisamente, en el título que encabeza este texto: porque se requiere, cada vez con mayor ahínco, comprender para enseñar y enseñar para comprender… O dicho de otra manera: vivir en la comprensión.

Veamos.

El siglo XXI  es un período histórico caracterizado por  la globalización, el uso de herramientas tecnológicas digitales, el trabajo en equipo, la información  desmedida y agobiante, la capacidad para  el cambio constante y la necesidad cada vez más creciente  de autonomía y gestión de proyectos interdisciplinarios. En otras palabras, las nuevas generaciones – los niños, niñas y jóvenes con los que departimos a diario – requieren de otras habilidades; urgen darle otro uso al conocimiento. Por estas razones, precisamente, una perspectiva de formación humana diferente, más abierta, integradora, creativa y problémica… Esto es, precisamente, una educación afincada en la comprensión.

Bajo  esta consideración, la educación se torna en un horizonte de sentido pertinente, consciente y transformador para el hombre y su sociedad. Sin comprensión –la cual  entiendo como una capacidad crítica, creativa y ética dada al  conocimiento- la tradición sería un verdugo, el presente un azar confuso y el futuro una  banalidad; sin la comprensión, el hombre mismo carecería de perspectiva, pues comprender es dotar de sentido a lo dado. Una educación con perspectiva de comprensión viene a ser, entonces,  una  mediación significativa  y retadora para aliarse de nuevo con la existencia. Ya no  basta con poseer un cúmulo amplio de datos o de repetir  discursos de un texto o de un docente; se trata, más bien, de comprender qué sentido tiene la vida, de entender sus relaciones y entramados y de interactuar propositivamente con ella. Nunca antes como ahora se ha hecho tan  necesario para la continuidad de la especie y del planeta  encontrar las razones hondas de la existencia, del equilibrio, de la convivencia y de la justicia. Por todo esto es que abogamos por una enseñanza que  pregunte, que cuestione, que aborde y enfrente diferentes interpretaciones sobre los hechos y las ideas. Un docente y un estudiante que no entiendan las razones de su ser y de su quehacer no  pueden ser ciudadanos completos.

Si el maestro se cuestiona las razones epistemológicas, metodológicas, históricas, políticas, pedagógicas y éticas de su profesión,  podrá brindar mejores herramientas a un estudiante que pregunta, indaga, relaciona, propone, aplica y transforma.

Enseñar desde la comprensión, así, es un re-aprender, un re-pensar las propias razones y acciones, un caminar haciendo el camino. Nada más acertado para las nuevas generaciones que comprender, en conciencia y a profundidad, valores, ideas y hechos sustantivos para el propio proyecto personal y social de vida. El siglo XXI y los venideros, demandan de nuestra parte esta conciencia y actitud vigilantes.

Para nosotros los maestros  el reto es uno en esencia: sólo puedo enseñar lo que comprendo. Para las nuevas generaciones, el imperativo también uno: puedo  vivir mejor si comprendo mejor. Para unos y otros, la comprensión – en su mayor sentido –  es una de las mejores formas de vivir más humanamente. Tal vez la gran megacrisis del siglo XX fue que conocimos mucho pero comprendimos muy poco. La respuesta del siglo XXI puede ser ésta: comprender  más integralmente y darle uso creativo y ético al conocimiento.

Quiero decir que no se trata sólo  de enseñar desde una cierta metodología o de acuñar y repetir unos ciertos términos; quiero decir, y me gusta pensar, que de lo que en realidad se trata es de hacer de la comprensión una forma de vida.  Creo que hoy, más que nunca y especialmente para  Colombia,  las palabras de Gabriel García Márquez cobran toda su magnitud y nos emplazan a hacer de la comprensión una manera de vivir, de creer en que es dable “Una nueva y arrasadora utopía de la vida, donde nadie pueda decidir por otros hasta la forma de morir, donde de veras sea cierto el amor y sea posible la felicidad, y donde las estirpes condenadas a cien años de soledad tengan por fin y para siempre una segunda oportunidad sobre la tierra”.

2 Comentarios

  1. Que este blog sea para encontrarnos en un tema común : educar para la comprensión … Para lo significativo y este aquí y ahora tan importante en la era de la inteligencia! Gracias por la oportunidad de abrir este espacio.

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