Foto: Capira, camino de arrieros.
A Fernando Vásquez Rodríguez, amigo y maestro.
Hermano de tantas batallas y letras
Aquí estoy
Interrumpiendo tu leve sueño
Alejándote un instante de Capira…
Sí. De esa misma que hueles y exudas
Entre Aguas claras, la Zanja del Peñón,
Las mulas y los machos.
Y sí, faltaba más, entre pastizales y altas montañas.
Allá
La tierra te sigue y cobija
La tierra te llama
La tierra, tu tierra, te acompaña.
Allá estás, con ella y con todos ellos. Lo sabemos.
Allá un ángel custodia tus historias nuevas…
Pero acá…
¿Tus ojos qué miran…
Tus manos qué hablan…
Y esos versos escondidos e íntimos que susurras, qué dicen?
¿Qué nuevo pan de palabras quieres poner sobre la mesa y el Seminario?
Es que esa sangre tan propia de surco y azadón te niega el descanso.
Aún quieres sembrar y atender asuntos de estos lados:
De dos mujeres que cuidas
De dos mujeres que te aguardan.
Terco, no conoces el reposo ni en domingo de Ramos.
Terco, sigues rompiendo tierras duras y enseñando la lectura
Entre estudiantes y aulas.
Terco,
Ni el azar ni el absurdo aún te roban…
Noble campesino de caminos largos
Ilustre Maestro de las veredas todas.