Tejiendo una didáctica de la lengua materna (1)

lustración de Soizick Meister.

En las instituciones educativas mucho se habla de la importancia de leer, escribir y hablar bien. En colegios, universidades, congresos, conferencias y políticas públicas, discurren en exceso párrafos y párrafos, disertaciones e investigaciones al respecto, afortunadamente. Sin embargo, se hace cada vez más necesario atender, ocuparse reiterada y significativamente, de los espacios concretos en los que se forman lectores, escritores y oradores, y este es el terrero privilegiado -aunque tantas veces subvalorado- de la didáctica de la lengua materna.

Sobre tal entendido propongo unas reflexiones breves para darle mayor aliento al ejercicio de enseñar a leer, escribir y hablar.

Esta primera parte la referiré a la didáctica de la lectura; a una erótica de su enseñanza. Veamos.

…….

  • La didáctica, sea general o específica, en esencia se refiere a la planeación y ejecución ordenada, secuencial y contextualizada de un tema, habilidad y/o procedimiento, para lograr su mejor aprendizaje posible. Una artesanía de la palabra cara a la mejor trasposición posible de la enseñanza para la más significativa apropiación en niños, jóvenes y adultos de tal acto docente.
  • La didáctica de la lengua materna, en particular, y dado que trabaja con el complejo material del lenguaje de cada día, es más un proceso de enseñanza de orden cognitivo y procedimental que temático. En lo cognitivo, apunta a procesos de pensamiento de orden básico -atención, concentración y memoria- y superior -análisis, valoración, argumentación y proposición, entre otros- y a forjar hábitos regulares de metacognición. Ya en lo procedimental, suscita apropiaciones concretas de prácticas de lectura, escritura y oralidad.
  • Respecto a procesos de pensamiento, la didáctica de la lengua materna tiene a su haber la posibilidad de madurarlos por medio de la lectura, la escritura y la oralidad. Esta tríada resulta privilegiada para aprender a pensar y pensar de manera reflexiva, crítica y creativa.
  • En cuanto a la didáctica de la lectura, el primer y fundamental reto que asume un didacta de la lengua materna es el de animar y mantener el deseo por la lectura, fuente de todo proceso de aprendizaje formal. Una erótica de la lectura sería el punto de quiebre.
  • Ahora bien: una erótica de la lectura implica, en primer lugar, que el docente ame la lectura, los libros… Que el suyo sea el testimonio siempre renovado de una pasión en cada acto de enseñanza.
  • Bueno, y ¿cómo enseñar el amor por la lectura? Solo mediante el propio testimonio, deshojado en lecturas que se llevan al aula. Leer, leerles a ellos y leer con ellos. Leer mucho en voz alta para educar la voz, el cuerpo y el sentido; luego, dar estrategias de lectura precisas, puntuales, detalladas en textos concretos. No se trata tanto de hablar de la importancia de la lectura como de leer y de hacer de la lectura una acción vívida, expresiva y de disfrute. Entonces, cada día preguntarse y responder con los niños, jóvenes o adultos en el aula: ¿qué leer?, ¿cómo leer hoy?, ¿cómo hacerlo cada día con más sentido y plenitud?, ¿cómo leer este texto?…
  • La erótica de la lectura revisa las distintas prácticas lectoras, las tipologías, los contextos y autores, los secretos de escritores y grandes lectores y procura dejar un nuevo texto como misterio y reto. Algo así como una escena del crimen que se devela. Menester será, en este aspecto, proveer las características y diferencias entre tipologías; cómo leer un poema, cómo leer un cuento o un mito, cómo leer una obra dramática, cómo leer un comentario de texto o un ensayo.
  • En apoyo a las tipologías, vale la pena contar con las perspectivas de lectura: el formalismo, la semiótica, la abducción, el simbolismo o la estética de la recepción. Cada una de ella es una bóveda generosa, un granero rico en estrategias para leer de manera renovada y significativa.
  • Siempre tener libros en físico a la mano, y que se los pueda tocar, oler, disfrutar… Enseñar a leer pasa por relacionarse con los libros concretos, las herencias, el papel y la letra; con el blanco y negro de la imaginación y el pensamiento, sin los cuales la humanidad no hubiese llegado a donde está.
  • A este tenor, servirse, asimismo, de la lectura digital y de la Inteligencia artificial que, adecuadamente enseñadas y acompañadas, proporciona insumos valiosos en la formación lectora.
  • Hacer de la lectura, pues, un menú amplio, generoso y rico para el disfrute de todos los gustos e intereses. Poco a poco y con persistencia, se irá accediendo a grandes lecturas, a magnas obras, a excelsos escritores.
  • Tal erótica de la lectura en tanto didáctica de la lengua materna pasa, igualmente, por darle a la lectura un espacio propio, particular, significativo. Hacer del acto de leer todo un ritual; un tiempo y un espacio diferenciados. Un acto de magia, al decir de José Antonio Marina y María de La Válgoma.
  • Como ritual, apela a las reiteraciones, a los ejercicios constantes. El ritual de la lectura se ocupa y promueve los hábitos lectores: cómo se lee, en qué tiempos y condiciones se da la lectura, qué prácticas de lectura se llevan a cabo y cómo ellas se pueden mejorar. No olvidemos que los hábitos forjan el carácter y este determina las acciones.
  • Sería aconsejable, considero, enfocarse en pocos hábitos -en consonancia con las edades y contextos- y desplegarlos en el aula. Que al cabo de un período académico, los estudiantes puedan apropiar un hábito; ojalá varios.
  • Y a la par de los hábitos lectores identificados, reflexionados y mejorados, una erótica de la lectura va a la caza de los grandes temas, de las preguntas más inquietantes; de esos problemas que puedan ser de especial interés o marcada sensibilidad para el grupo. Leer desde hipótesis, suposiciones, inquietudes y desplegarlos a través de textos diversos y perspectivas disímiles.
  • Claro, a la par del texto, el contexto: esas marcas sociales que explican, en buena parte, lo que dice y propone una lectura.
  • Y siempre, por supuesto, a la par del texto y el contexto, otros textos: esas otras voces que han pensado sobre aquel tema, pregunta o hipótesis que se está trabajando en el aula.
  • ¿Estrategias de movilización de una erótica de la lectura? Varias: el taller ante todo, y con él proyectos lectores, conversatorios, jornadas de lectura oral, entrevistas a escritores y editores, indagación sobre formas de leer, revisión de prácticas históricas de lectura y el periodismo literario.
  • No olvidemos, para “cerrar” esta erótica de la lectura en el marco de la didáctica de la lengua materna, en la necesidad de insistir tercamente en hacer de la lectura no solo un ejercicio de  promoción sino una pedagogía que mediada por el disfrute del texto lleve a los lectores en formación a pensar mejor, a pensar con mayor capacidad crítica y creativa.

Deja un comentario