
Pese a que abundan las opiniones, investigaciones y tratados respecto a qué es una buena educación y so pretexto del inicio académico 2019, las que siguen son algunas reflexiones de carácter personal sobre esta temática, resultado de experiencias, lecturas y propósitos.
Ante todo considero, en línea con la perspectiva alemana Bildung[1], que educar en esencia es educarse. Que es cada persona quien asume el proceso de su formación, continua y amplia, la cual debe llevarlo a su mayor plenitud personal y social, al florecimiento de sus capacidades éticas, intelectuales, políticas y estéticas. Así, quien se educa lo hace a lo largo de toda la vida, bajo la comprensión de que su humanidad es imperfecta, inacabada y susceptible de hacerse cada día mejor. La sociedad, en su conjunto, y la familia y las instituciones educativas, en particular, deberían mediar intencionada y regularmente por este propósito, algo así como que brindar las condiciones, poner la mesa y las cartas para que la persona tome las opciones y conforme su propósito de vida. El docente, en concreto, viene a ser, en este marco, un profesional dedicado a legar tradiciones disciplinares y sociales, enseñar a pensar, investigar, proponer y hacer, mostrar horizontes, sugerir rutas y acompañar, hasta un cierto recodo del camino, a cada aprendiz.
Así, frutos del educarse de cada quien podrían ser, entre otros:
- Conocer y comprender, con cierto grado de profundidad, los mayores legados de la humanidad.Esas conquistas que nos han hecho más humanos y esas otras que nos han empobrecido. Aquellas cimas y simas del universo humano tanto para servirnos de lo mejor como para estar alertas y no repetir lo más aciago. En tal sentido, el lugar del estudio de la historia familiar, local, nacional y mundial será determinante. Permitirse, valga la expresión, ser parte de la historia, en su sentido más amplio, y de la cultura, en su mayor extensión.
- En consonancia con lo precedente,apreciar y proteger la verdad, la belleza y la bondad.Verdad, belleza y bondad no como principios únicos, indiscutibles e inamovibles sino en referencia a esas ideas y obras dignas de emularse y recrear. Creo que quien puede discernir y con criterio determinar la verdad, la belleza y la bondad tiene mayores posibilidades de reconocerlas, apreciarlas y protegerlas, siempre en un marco de respeto a la diferencia pero igualmente, de defensa de los propios razonamientos.
- Trazar un plan de vida. Dicho de otra manera, dotar a los días dados de un sentido que nos haga estar más allá de las circunstancias y los apegos básicos. Erigir y jerarquizar los valores y principios rectores de la vida personal: esas metas tutelares y estrategias más adecuadas para alcanzarlas.
- Pensar y expresarse con claridad y criterio. Algo así como una vida éticamente constituida cuyo vehículo sean el pensamiento y el lenguaje educados. Que se reflexione, se elaboren las ideas y que con argumentos adecuados y suficientes se defienda lo pensado. Esto, además de ser alimento primordial para una vida digna permite lograr el ejercicio pleno de la libertad humana y preservar el debate y los consensos razonamos como ejes de la vida social.
- Vivir en respeto con otros.Aunque resulta arduo ser-con-otros, podemos trabajar en ello porque a medida que alguien es más educado mayor conciencia adquiere de la diversidad y tanto así más capacidad obtiene de la necesaria cuota de colaboración por el bien de todos. A lo público se llega; el bien común no es una frase o principio del que se parte sino un punto al que se llega a través de una educación continua.
Tales resultados o logros de una educación permanente como la indicada, nos pueden permitir un bienestar personal y social mayor. Menester incesante del docente en tal colofón será, desde los diferentes ambientes en donde realice su práctica formativa, insistir en el fortalecimiento de hábitos, animar la reflexión y la argumentación, propiciar el análisis crítico y no decaer en la petición por la disciplina académica y el trabajo bien hecho aunque, ya lo sabemos, en más de una ocasión los tiempos y valores actuales se opongan a ello.
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[1]. El Bildung es un concepto iniciado en los países de lengua alemana a finales del siglo XVIII que hace referencia a los anhelos de una formación culta para la nación y los ciudadanos que, más allá de la instrucción y el conocimiento, acota el desarrollo libre e independiente con carácter integral.