(Foto del maestro Octavio Paz en su estudio).
Rodolfo Alberto López Díaz.
Es un hecho que escribir nos permite pensar con mayor claridad y orden. Lo es también que el ensayo desarrolla la capacidad argumentativa y que los procesos mayores de pensamiento se privilegian en esta tipología… Pero lo que poco se ha desarrollado es el paso a paso para enseñar a escribir ensayos; la pregunta por el cómo se escribe un ensayo aún es un lugar insuficiente y poco explícito en las aulas de clase, ya sea en la institución escolar o la universidad. De hecho, los educadores mandan a escribir ensayos; incluso algunos hasta explican qué es un ensayo pero son pocos los que se dedican a la artesanía de la escritura ensayística.
Con el fin de contribuir en algo a ese terreno de nadie, a ese lote baldío en la didáctica del ensayo, elaboro los momentos que siguen; el primero de ellos enmarcado en la preescritura. Ellos pueden aportar a docentes y estudiantes una clave para salir de tal entuerto y aprender a escribir un ensayo. Descorrer los velos de la estructura profunda del ensayo permitirá asumir tal ejercicio como un hábito indispensable para ser un ciudadano más crítico y propositivo. En tal labor, el ámbito de aula deberá estar más cercano al taller (en su acepción medieval, esto es, con un maestro que desde el hacer enseña y con un aprendiz que desde el hacer aprende) y con la permanente circulación de los borradores y las lecturas cruzadas.
Momento 1. Elección y delimitación del tema
Como en todo proceso escritural, lo primero será tener un tema sobre el cual nos vamos a mover. Un tema es una geografía grande, un aspecto general que se irá delimitando. Cualquier asunto o aspecto es un tema y es aconsejable que el tema elegido –si no es predeterminado por el docente- sea producto de la elección individual; una elección cercana a nuestros gustos y conocimientos. Entre más se conozca del tema, más se podrá avanzar con criterio. Si el tema elegido, por ejemplo, es la violencia, ya tendremos un marco o ruta sobre el cual movernos. Algunos interrogantes que pueden a ayudar a identificar el tema, ya sea escogido por libre elección o dado por el docente: ¿qué sé del tema? ¿Qué propósito puedo tener con dicho tema? ¿Es un tema del que puedo obtener información? ¿Qué nociones o ideas tengo sobre el tema?
Ahora bien, ya elegido el tema habrá que delimitarlo. Y para esto, algunas preguntas que pueden auxiliar: ¿cuál será el límite geográfico e/o histórico que tendrá? ¿En qué aspecto concreto del tema me concentraré? ¿Del tema, hablaré especialmente de causas, consecuencias, características o lo que se ha dicho de él?
Acto seguido, es viable responder, por escrito y de la manera más detallada posible, esas preguntas. Las respuestas por ahora serán provisionales, tentativas, más cercanas a la intuición, pero servirán para abordar el Momento dos. No olvidemos que muchas de las respuestas que demos aquí bien pueden llegar a ser más adelante joyas, finas preseas, pues muchas de las afirmaciones que se desarrollarán podrán estar nutridas por dichas respuestas.
Un consejo: antes de seguir con el paso siguiente, es adecuado cerrar con unas notas, ya sea un esquema, mapa de ideas o cuadro sinóptico que ayuda a la memoria y al posterior análisis. Un consejo más: ayuda en gran parte dejar en una frase precisa la delimitación del tema, por ejemplo: causas de la violencia actual en Colombia.
Momento 2. Los problemas del tema delimitado
Realmente, un ensayo no se mueve tanto en temas como en problemas, es decir, en preguntas, inquietudes, fracturas o sospechas que hacemos al tema delimitado. A la mirada tradicional y plana (de blancos y negros, de bueno y malo) del tema de las “causas de la violencia actual en Colombia» que estamos desarrollando, es aconsejable darle un matiz de sombra, sospechar del tema, no darlo por hecho, “acosarlo”; por ejemplo: ¿las causas actuales de la violencia social en Colombia son de ahora o vienen de antes?, ¿qué entendemos por violencia y cómo se evidencian sus causas? O, ¿y violencia y causas entendidas desde qué perspectiva?
Tal salto cualitativo de duda, de sospecha sobre el tema seleccionado y delimitado, le permitirá al pensamiento y, por consecuencia al ensayo, generar una perspectiva más significativa del tema y pasar de hacer una tarea a pensar un problema. Un ensayista antes que pasar a afirmar, se detiene a dudar. Los temas son las geografías o marcos generales donde se inicia la didáctica del ensayo pero realmente nos adentramos en su lógica cuando nos abrimos a grandes preguntas; cuando a la enunciación simple de un tema le sobreponemos la interrogación.
Efectivamente, se logrará transitar más “fácilmente” a la tesis (columna vertebral del ensayo) desde una pregunta o sospecha que desde un tema. Entonces las preguntas que le hagamos al tema delimitado serán pistas valiosas para enunciar la tesis.
Para tener en cuenta: es aconsejable hacer un listado de preguntas o sospechas y al frente esbozar algunas posibles respuestas o hipótesis, luego, revisar e identificar aquellas preguntas o problemas más recurrentes, de las cuales emergerá un segundo listado con los problemas o hipótesis más fuertes, más recurrentes. Este segundo listado puede anunciar en gran medida la tesis y argumentos que se llevarán a cabo en el ensayo.
Se puede comprender que un cierre de esta segunda fase sea una tesis que se intuye o una que tiene cierto carácter de “la más posible”. El Momento tres nos permitirá consolidar este asunto.
Momento 3. Consulta de fuentes
Los dos primeros momentos que hemos trazado en la didáctica para elaborar ensayos resaltan el hecho indiscutible de que el pensamiento propio, que el pensar por sí mismo es la base del edificio argumentativo, por tanto, muchas de las intuiciones, sospechas o preguntas que nos habitan son la base de los pisos subsiguientes en el edificio del ensayo. Sin embargo no son suficientes. A ellos habrá que robustecerlos y por lo mismo este tercer momento.
Las fuentes son todos aquellos soportes documentales (libros, vídeos, tesis, obras de arte, testimonios…) para fortalecer y formalizar el ensayo que, adecuadamente unidos a las sospechas personales, permitirán determinar la tesis y argumentos.
Personalmente considero que las fuentes pueden ser de dos tipos: unas generales -para conceptualizar los aspectos genéricos del tema-, y unas particulares, para defender, efectivamente, la tesis. Las fuentes generales permiten precisar esos conceptos básicos del tema (en nuestro ejemplo: violencia, consecuencias y nuevo milenio). Una pista para identificar esos aspectos genéricos será subrayar los sustantivos del tema delimitado. En este sentido, los diccionarios ideológico, etimológico y filosófico así como aquellos autores canónicos del tema serán básicos. Las fuentes particulares, por su lado, serán aquellos recursos que permitirán demostrar la afirmación. En el caso que nos ocupa, las fuentes particulares estarán en dirección a mostrar las causas actuales de la violencia en Colombia, por tanto aquellas genéricas que hablan de violencia o historia de la violencia, aunque pueden servir, no serán tan propicias como aquellas que puntualmente asuman esa mirada.
Así, este será el período de las lecturas, las consultas y las indagaciones en donde habrá que hacer rastreos con un fino criterio pues no todo servirá; el criterio que dirija la búsqueda y selección de fuentes nos lo dará el mismo tema delimitado. Productos de esta fase de ratón de biblioteca serán los subrayados, las glosas y el banco o memoria de citas textuales elegidas.
Podríamos decir que esta fase culmina cuando ya tenemos un panorama conceptual claro del tema que hemos delimitado y cuando identificamos la fuente o fuentes que servirán para validar la tesis, misma que o ya se intuye con cierta claridad o que, incluso, se precisó en el momento dos y en éste se confirma. Es más: posiblemente a esta altura todavía no hay una tesis, pues en la didáctica del pensamiento no hay reglas fijas.
Momento 4. Enunciar y precisar la tesis y los argumentos
Una vez hechos los rastreos y las tentativas, ahora es el momento de las definiciones. Una tesis es eso: una afirmación con la que aseveramos algo sobre el tema delimitado. Y la afirmación deberá ser lo más clara y precisa posible. Una tesis es una frase que declara nuestra posición sobre el tema dado… ¿pero cómo saber si es una tesis? Al menos dos rasgos nos ayudarán a identificar si lo es:
La tesis es una afirmación clara. No se presta a rodeos y no es una pregunta sino una enunciación contundente con la que, al escucharla o leerla, se puede estar de acuerdo o en oposición.
La tesis permite ser demostrada con argumentos. No es solamente un pálpito personal sino una enunciación que se someterá a verificación.
En cuanto a los argumentos, pueden ser de autoridad (uso de citas), de ejemplo (sucesos que son de público conocimiento), de inducción (consideraciones que van de lo particular a lo general), de deducción (ideas que van de lo general a lo particular), o analogías (relaciones o comparaciones).
El producto de este momento será un esquema en donde se formulará con claridad la tesis y los argumentos, uno a uno, que se eligen y el orden en el que irán en el ensayo.
Una posible tesis para el ejemplo que venimos tratando podría ser: La principal causa de la violencia actual que vivimos los colombianos se debe a nuestro marcado individualismo.
Y algunos argumentos:
Argumento 1. Por autoridad: Deas, Malcolm. (1995). Dos ensayos especulativos sobre la violencia en Colombia. Bogotá: Tercer Mundo Editores.
Argumento 2: Por ejemplo: Casos de violencia en Colombia que han sido ampliamente difundidos en diferentes medios de comunicación y que son de público dominio.
Argumento 3: Inductivo: Más que la sociedad, son los individuos los que con sus actos particulares generan violencia.
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Algunas referencias bibliográficas mínimas
Albarrán, Claudia. (2011). (Compilación y prólogo). Cómo escriben los que escriben. México: Fondo de cultura económica.
Bloom, Harold. (2010). Ensayistas y profetas. El canon del ensayo. Madrid: Páginas de espuma.
Boeglin, Martha. (2011). Leer y redactar en la universidad. Del caos de las ideas al texto estructurado. Bogotá: Magisterio editorial
Carlino, Paula. (2005). Escribir, leer y aprender en la universidad. Una introducción a la alfabetización académica. Buenos Aires: Fondo de cultura económica.
Montaigne, Michel de. (2007). Los ensayos (según la edición de 1595 de Marie de Gournay). Barcelona: Acantilado.
Paz, Octavio. (1978). El laberinto de la soledad. México: Fondo de cultura económica.
REST, Jaime. (1991). Conceptos de literatura moderna. Buenos Aires: CEAL.
Sánchez, Lobato, Jesús. (2007). (coord.) Saber escribir. Madrid: Aguilar.
Vásquez, Fernando. (2003). Pregúntele al ensayista. Bogotá: KImpres.
Excelente didáctica, la tendré en cuenta para trabajarla con mis alumnos. Gracias Profesor López.
Como siempre, es un gusto compartir mis experiencias,reflexiones y apuestas.
Comprendidas las pautas y dinámicas de fomento a una escritura con sentido y criterio en la dimensión de ensayos….especial momento para la acogida de todos los recien llegados…incluido yo…en la tensión del saber hacer y saber conocer hacia el ser y el convivir…pues es allí donde se devela el escritor y su sapiencia.
Gracias Juan por tus amables y acertados comentarios. Te agradezco la lectura de haz hecho de mis textos, espero que ellos te aporten ideas.