Cada uno está solo en el corazón de la Tierra traspasado por un rayo de sol; y de pronto anochece.
Salvatore Quasimodo.
Finalmente, el misterio nos ronda. Venimos de un enigma y viajamos hacia un enigma. Y entre uno y otro lo que tenemos es este aquí y ahora. Pero por ello no se trata entonces de asumir un vitalismo sin norte, una esperanza ciega, un derrotismo febril o un escepticismo rancio sino, bien al contrario, de vivir en plenitud, de desplegar un proyecto de vida propio que le aporte a otros, de dejar este mundo “algo mejor” de lo que lo encontramos. Eso es también vivir con sentido y trascendencia. Ante lo inexplicable de la vida y la muerte, nada mejor, ni más humano, que crear sentido; la vida como poiesis.
Por ello posiblemente la escritura, la docencia, la pareja y los hijos sean escenarios para vivir con sentido y crear sentido. No podemos conformarnos ante el abismo mudo que nos ronda, no podemos responder con miedo o darnos golpecitos en el hombro diciendo «mañana será otro día«…. Más bien la idea reside en tener voz propia, acción solidaria, disfrutar de lo bueno y lo bello, estar por encima de lo mezquino, preñar sueños, alimentar los sueños de los otros… en fin: justificar con lo mejor posible este rayo breve y fugaz que es nuestro efímero y hermoso tiempo humano.
Docente universitario, investigador y ensayista. Áreas de énfasis: Lecturas y escrituras, Educación para la comprensión y Modelos educativos. Asesor y consultor en Enseñanza para la Comprensión y en Didácticas para el desarrollo del pensamiento crítico y la educación ética.
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